Horarios laborales y derecho a la pereza

Unas cuantas frases sueltas:

  • ¿Qué ventaja tiene este anticuado horario de partir el día en dos jornadas, desaprovechando las horas centrales y alargando hasta entrada la noche?
  • En la prehistoria, se trabajaba durante dos o tres horas al día; el resto del tiempo lo dedicaban a pintar animales en las paredes de las cuevas, a dormir, a jugar [...]. Se morían con pocos años, es verdad; pero [...] “morían llenos de días”. [...] Desde entonces hemos ido a menos y trabajamos más sin saber todavía para qué lo hacemos.
  • ¿Para qué trabajamos tanto? ¿Para tener otro móvil? ¿Para ser una gran potencia? ¿Para que haya trenes que van más deprisa? ¿Para mantener los desvergonzados sueldos de ejecutivos y empresarios?
  • Sólo hay que trabajar lo mínimo indispensable, aunque renunciemos a muchas cosas. Saldremos ganando siempre. Tendremos una vida “llena de días”, aunque más vacía de bienes de consumo. Una vida propia.

Veo ahí la paradoja que tan excelentemente describió Matrix. La de un mundo falso en el que interpretamos un papel sin saberlo y del que otros se aprovechan a cambio de una falsa sensación de que esforzándonos conseguiremos la felicidad… pero cuanto más lo intentamos de la forma que nos venden continuamente, más nos hundimos… y siguen pasando los años…
Rafael Reig en Público.es.

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