Me resulta muy prepotente y una práctica repugnante que un coloso del tamaño de Zara ataque de una forma tan absurda a empresas infinitamente más pequeñas que ella por el simple hecho de poder hacerlo. Por desgracia, la justicia tiende a ponerse del lado del poderoso en estos casos. De nada sirven los años que los demandados han usado legítimamente su propio apellido. El dinero que hay detrás de la gran marca Zara lo puede todo. Ojalá este mundo fuese un poco más justo y se penalizase ejemplarmente estas actitudes.
Aunque lo cierto es que para actitudes repugnantes la de la multinacional Milka (no la enlazo a propósito) contra la costurera de 56 años Milka Budimir, condenada a cederles su dominio Milka.fr que poseía desde hacía años y a la que con total descaro solicitaban encima 6500€ de indemnización. Me juré en su día no volver a probar ningún producto con una etiqueta con ese nombre y de momento llevo ya tres años. Ahí se pudran.
Via elEconomista.es.
