Y con razón suena a broma. Estamos en época de promesas electorales. Siempre he pensado que como servicio universal, una conexión limitada debería ser accesible a todo el mundo. Eso ayudaría al desarrollo de la sociedad de la información (que poco me gusta esa expresión), aunque no todos estén de acuerdo.
Por desgracia, en el país de la pandereta, no tardarán mucho en contestar las telefónicas diciendo algo así como “ni de coña, chaval, nuestra pasta está por encima de todo eso”. Al final no será más que la promesa de un político, y por tanto de las que no se cumplen.
