La Justicia ya ha dictado sentencia firme: no hubo sedaciones irregulares en el hospital Severo Ochoa de Leganés. La Audiencia Provincial de Madrid ha cerrado el caso y además ordena que se limpie el nombre de los médicos implicados. Gana la verdad, pero llega tarde.
En este caso parece que se trata de una campaña del PP de Esperanza Aguirre para evitar la sedación en ciertos casos. Digamos que su aquella denuncia ha conseguido que ahora los médicos administren los conocidos como cuidados paliativos con mucha más prudencia, pero con el lamentable efecto secundario de conseguir que ahora los enfermos sufran mucho más antes de morir, al menos en Madrid.
Esa es la razón por la que se originó la acusación que ahora se muestra falsa (veremos que dice ahora la justicia, los médicos han prometido querellarse contra la Comunidad de Madrid y tienen razón). Parece una forma inédita de hacer política, conseguir lo que desea un partido de forma oculta, probablemente para evitar que les acusen de provocar los inhumanos efectos secundarios. La ideología por encima de la moral: otra vuelta de tuerca.
Los efectos secundarios de la persecución al Severo Ochoa – Escolar.net.
Addendum: “No dar tratamiento de sedación sí que es un delito”
– Soitu.es.
Addendum:
Me gusta la respuesta que da Rafael Reig en su blog sobre qué hacer con Lamela.

