Via Enrique Dans.
Un servicio de asesoría planteado para la cada vez más patente necesidad de los ciudadanos de defenderse de la SGAE (la entidad más odiada del país) y para que los autores, esos cuyos intereses la SGAE dice defender, puedan “cambiar de repertorio” y tener una vida razonable al margen de esa sociedad y sus permanentes presiones basadas en métodos del pasado.
Me encanta el primer comentario:
Cuidado, que te cae demanda. ¡todos a tierra!

