Leyendo este artículo de Schneier.com sobre los planes de algunos organismos estadounidenses se me han puesto los pelos de punta. ¿Por qué algo que al común de los mortales nos parece una soberana estupidez, resulta tan atractivo para los que mandan?
La idea viene a ser integrar en todos los dispositivos electrónicos (como motores de coche, de autobús, de avión, teléfonos móviles, portátiles, mp3, cámaras digitales, ordenadores, …) un sistema que al recibir cierta señal cambie su estado de alguna forma (se detiene, se apaga, entra en modo vibración, …) como una orden que cumplen automáticamente sin que el usuario pueda evitarlo.
Lo primero que viene a la cabeza es el uso inadecuado de las señales de desactivación. ¿Qué pasa si un ladrón consigue la forma de desactivar una cámara de seguridad? ¿Cómo se establece la jerarquía de quién manda a quién? ¿Qué hacemos cuando los elementos inhibidores caen en manos inadecuadas? ¿No es más sencillo evitar la posibilidad de que alguien averigüe cómo parar los motores de un avión en vuelo?
Esto no es más que el enésimo movimiento compulsivo de la industria y los gobiernos por intentar tenerlo todo controlado, pero abrir las puertas para que lo consigan puede generar muchísimos más problemas que los que pretenden resolver. Eso, a parte de crear el problema de quién les controla a ellos. Lo que para tí y para mí es más que absurdo, para ellos es demasiado jugoso como para admitirlo.
No les funcionaron los sistemas anticopia (DRM, Windows Vista, …) pero insisten incansables en hacernos la vida imposible.
