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El correo electrónico no funciona

Pero no el mío. Ninguno. Y no lo pienso yo, ya somos muchos. 43 años son muchos años para que no haya habido cambios sustanciales. Hoy mismo he tenido ocasión de ver este mensaje en un buzón:

Internet se mueve. Los contenidos aumentan. Aumenta la definición, aumenta la resolución, aumenta el tiempo que duran los vídeos. Los vídeos se comen todo el ancho de banda hasta pasar actualmente del 50% de todo el tráfico de Internet. Así que era cuestión de tiempo que intentasen embutirlos en los pobres e-mails.

21MB hoy, pero seguramente sean 200 mañana. Y ya no se trata de ampliar los buzones para que quepan esos monstruos. Ni el protocolo, ni el mecanismo de los adjuntos, ni la compresión, nada está pensado para soportar esos volumenes de datos. Pero el usuario no evoluciona como Internet. El usuario quiere enviarle “algo” a “alguien” y de ahí no pasa.

Y no es ese el único de los problemas del correo electrónico. El archiconocido Spam no deja de aumentar hasta suponer más del 80% de los mensajes enviados. Y aunque los filtros son una herramienta imprescindible y suelen funcionar bien, los malditos spammers ya han empezado a contraatacar enviando mensajes que no venden nada pero que tampoco son solicitados, por lo que los usuarios a los que nadie ha educado, los marcan como spam, haciendo que cada vez el filtro sea menos fiable hasta el punto de dar tantos falsos positivos que sea totalmente inútil.

Por supuesto, al usuario tampoco le han dicho que cuando quiere enviar a todos sus contactos su bromita powerpoint o su enésimo aviso de que les van a cerrar el Messenger, o su virus de cada día, deben usar un campo llamado CCO para evitar que todos sus contactos acaben siendo más machacados todavía por los malditos spammers.

No sé si se me ve venir. Pero evidentemente mirando la evolución del spam, del tamaño de los archivos enviados, y del pésimo uso que se hace de la herramienta, no es de extrañar que luego a algún iluminado no se le ocurra otra cosa que proponer que se pague por enviar mensajes.

Quizás sea necesario buscar un sistema totalmente distinto y que no esté basado en la confianza (sólo conociendo la dirección ya te puedo enviar cosas, a pesar de lo fácil que es obtenerla). Pero me temo que no hay un debate serio en la Red para crear un auténtico e-mail 2.0. Aunque dudo que haya alguien que no crea que tenemos un serio problema técnico.

Olvidémonos por el momento de los buzones y del sistema tradicional. Tenemos herramientas y conocimientos más que suficientes para crear una solución y resolver a la vez todos los problemas que experimenta el servicio. En lugar de “enviar” los mensajes, los publicamos en nuestro propio servidor (mediante Atom), usando el email del destinatario como carpeta. El destinatario también tendría en su servidor una carpeta con el email del remitente. Para ello, previamente, el destinatario debe haberse suscrito previamente al buzón del remitente, y aquí es donde tendríamos el problema ya que deberíamos recurrir al e-mail tradicional para establecer esa reciprocidad. Cuando el destinatario ha leido el mensaje, enviaría (en su servidor) un mensaje de vuelta como reconocimiento de lectura para que el remitente lo pueda eliminar de su buzón sin esperar que caduque.

Establecer dicho sistema permitiría aumentar la confianza en los mensajes transmitidos por el nuevo canal, que además vendrían firmados claramente por ser el remitente el único con capacidad de controlar su propio servidor. Y en cuanto a los adjuntos, un sistema paralelo no basado en la antediluviana codificación MIME, que esté comprimida y firmada de forma que sólo pueda leerse el adjunto si se tiene el correo anfitrión.

O eso o obligar a que los usuarios de email se lean la entrada sobre Correo Electrónico en la Wikipedia, que va a ser que no.

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