Cuenta Séneca de los auténticos sibaritas -los naturales de la ciudad italiana de Síbaris- que dormían sobre colchones de pétalos de rosas.

A tanto llegaba su “delicadeza” que se habla de un vecino llamado Mintríadades que se quejaba frecuentemente de molestas irritaciones en su piel producidas porque alguno de los pétalos de su colchón estaba arrugado.

Historias “extra-ordinarias”

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