Jugando con la humanidad…

Por supuesto, la bajada de las gasolinas no se repercute apenas cuando entramos en una gasolinera, cuando lo contrario es inmediato: otro efecto del demasiado extendido caradurismo.

En un excelente artículo de Público.es explican con detalle como funciona el mercado de la especulación:

… El pasado 15 de julio los mercados se dieron la vuelta. Desde entonces, el petróleo ha bajado cerca de un 20% y los bancos han subido por encima de un 35%. La pregunta es: ¿qué pasó el 15 de julio? La respuesta es sencilla, aunque haya pasado desapercibida en España. El pasado 15 de julio la Security Exchange Comission estadounidense, SEC, equivalente a la CNMV española, circuló una regulación temporal que prohibía a los inversores vender acciones de bancos a plazo sin disponer de las acciones, también llamado el “subyacente” en la jerga financiera. La SEC consideraba que estas estrategias de ingeniería financiera y especulación estaban distorsionando el sistema financiero y generando problemas de confianza innecesarios.

El impacto de este sencillo cambio de regulación se dejó notar de inmediato. Todos los inversores que habían vendido acciones de bancos a plazo sin disponer de las mismas se vieron obligados a comprar las acciones, para no cometer una ilegalidad. Esto se tradujo, como se observa en el segundo gráfico, en un aumento inmediato de las cotizaciones de los bancos americanos.

Pero, ¿de dónde sacaron el dinero los inversores para cubrir sus operaciones del mercado de los bancos? De donde lo tenían invertido: del petróleo…

Nótese el efecto en las gráficas de todo ese dinero moviéndose desesperado por aumentar el beneficio, por pequeño que sea el aumento. Los resultados a nivel mundial de esas operaciones son brutales: suben o baja la vivienda, los alimentos, la gasolina. Es muy bonito lo del capitalismo, pero cuando tanta gente empieza a encontrarle el truco al sistema, deberían establecerse medios para evitar que se genere ese beneficio a cambio de nada. Los intermediarios y los especuladores no aportan nada para el inmenso beneficio que obtienen y deberían perseguirse como figuras innecesarias y antiguas. Si como sociedad queremos seguir avanzando, ellos sobran. Así de simple.

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