Que Bush ha sido el peor presidente de la historia de los Estados Unidos de América ya es algo que no duda nadie. Que ha quitado todo el prestigio al partido republicano también. Que ha demostrado que el neoliberalismo y capitalismo salvaje sólo son capaces de destruirlo todo también. Que comportarse como un matón e intimidar no es aceptable en el siglo XXI, también. Aunque tiene infinita gracia que esta última frase haya sido dicha precisamente por él en referencia a Rusia por su ataque contra Georgia.
Más aún si cabe porque lo que el depravado señor Bush está haciendo es dejar a su sucesor (muy probablemente Obama) el peor regalo envenenado de la historia: la reanudación de la guerra fría con Rusia. Como bien han dicho desde Rusia, para que Georgia se hubiese atrevido con Osetia se necesitaba la aprobación de los Estados Unidos. Así que todas esas muertes de las últimas semanas tienen el sello, aunque indirecto, del señor Bush, que sabía perfectamente cuál iba a ser la respuesta de Rusia, un país al que le encantan las respuestas contundentes.
Pero es que además el señor Bush ha empezado a mover fichas, justo ahora, para usar Polonia como base para su escudo anti-misiles. Otro movimiento declarado como hostil en Rusia. No es de extrañar que los rusos, movidos en la sombra por Putin, hayan empezado a hablar de Guerra Fría.
Lo de Bush no tiene ya nombre. Si por él fuese iniciaría la Tercera Guerra Mundial sin pestañear. Es la escoria personificada en dirigente. Y si no él, al que todo esto le sigue viniendo grande, los cobardes que se esconden detrás. El mundo ha tenido la mala suerte de que pertenezca al país más poderoso. Lo único positivo es que ha acelerado enormemente la pérdida del estatus de su país frente a otros potencias como China, Rusia o India.
Hasta nunca, George.





