Escena en Cullera

La policía local de Cullera lleva días persiguiendo sin demasiado convencimiento a los vendedores subsaharianos que hay desperdigados por el paseo marítimo. Estos se meten en la arena de la playa y la policía no les persigue hasta allí. Las personas que pasean ya están acostumbradas a la escena y, en muchos casos, incluso avisan a los inmigrantes de la presencia de la policía para que les dé tiempo a recoger.

Un día cualquiera de Agosto. Una pareja de policías detiene a uno de los vendedores y le confisca todo su género. Una mujer mayor se enfrenta a los policías y les exige que suelten al vendedor. Varios curiosos se acercan. La discusión empieza a crecer de tono. La policía pide refuerzos y decide detener a la mujer. Llegan incluso a introducirla en el coche al lado del vendedor. La gente explota. Empiezan a balancear el coche policial hasta el punto que los agentes se ven obligados a liberar a la mujer. Finalmente se llevan al vendedor.

El resultado era previsible. Son unos inmigrantes que no sólo suelen dar pocos problemas sino que además suelen caer simpáticos. Me resulta muy significativo la fijación que tienen las fuerzas de seguridad de este país por perseguirles precisamente a ellos. A los que más duro lo han tenido para venir y los que suelen dar menos problemas que el resto de inmigrantes. Mi opinión es que tanto rumanos como colombianos resultan infinitamente más problemáticos y no se les trata así, probablemente por miedo.

Addendum: Artículo sobre el tema.

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