
Si el cañonazo sale bien, si el Plan Zapatero funciona y la banca cumple con su parte y abre la mano [...] pocas medidas podrían ser más eficaces contra la crisis.
Escolar.
El hecho de que a uno de los sistemas bancarios más sólidos del planeta se le inyecten 30 000 millones de euros (más del 4% del PIB o un 20% de los próximos presupuestos) para “prevenir riesgos” e “inyectar financiación” es que algo muy muy gordo está a punto de pasar, al menos “ahí fuera”. Por supuesto es mejor invertir en financiar las Pymes para acelerar la salida de la crisis que tener que salvar a bancos del cada vez más probable próximo “crash” global financiero, como están haciendo en USA y en otros países europeos. Por eso bienvenida sea la medida, que por una vez tomemos la delantera para salir de ésta. Desgraciadamente, nuestros dirigentes están, una vez más, sobrevalorando a la clase empresarial de este país, un jardín de infancia obsesionado con copiar todo lo que venga del otro lado del charco, asegurarse de que sus “esclavos” no se subleven y enriquecerse con pelotazos constructores.
Sabía que al señor Bush lo recordaríamos toda la vida por su nefasta y paupérrima gestión, pero no llegaba a imaginar hasta qué punto los caprichos de su fracasado neoliberalismo (todo vale, no hay que regular nada) nos iban a salir caros. En este artículo de El País, Michele Boldrin afirma:
la explosión del mercado inmobiliario americano fue casi toda de tipo especulativo, debida a las políticas monetarias extremadamente laxas que la Fed (Reserva Federal) adoptó después del 11-S.
Gracias a una combinación francamente extraordinaria de (I) mala política monetaria, (II) pobre regulación (y por consiguiente rica en corrupción) en los mercados de las hipotecas, los seguros y los bancos de inversión, (III) incentivos distorsionados y (IV) ausencia del supervisor/regulador, se ha construido sobre los cimientos de las hipotecas inmobiliarias un castillo de papeles (derivados) de proporciones enormes.
Por otro lado, J. Montalvo arremete contra esas hermanas de la caridad que son los directivos de la salvada in-extremis AIG, uno de los muchos responsables de la situación:
Tienen un descaro tan increíble que roza lo patológico. [...] Los amigos de AIG una semana después del bailout de 85.000 millones de dólares se fueron a un resort exclusivo (St. Regis Resorts in Monarch Beach, en California) y se gastaron 200.000 euros en habitaciones de hotel, 150.000 en comidas y 23.000 en el spa. Como si no pasara nada. Con dos eggs. [...] ¿Es esto lo que los charlatanes de feria de la corbatita y la verborrea llaman “responsabilidad social corporativa”? Peor aún. Los ejecutivos de AIG culpan de la caída a las normas contables que requieren reportar las perdidas a los inversores. Ojos que no ven inversor que no siente ¡Qué sinvergüenzas! La culpa la tienen los que les forzaron a decir la verdad sobre la contabilidad y la situación de la empresa.
Y me quedo con una excelente reflexión en Andr0mina:
Ara que hi ha crisi, ni tenim guanys, ni creixement, i els problemes planetaris derivats del paradigma “espatllat” continuen i s’agreugen, perquè la maquinària per produir, per fer crèixer més els números, ara es posarà més agressiva que mai. Fins que arribi el moment de la gran batacada. Del “crash”. En què ni creixement, ni planeta, ni res, i fins i tot (ja ens avisen molts científics) ni habitabilitat ni possibilitat de viure-hi. Creixement? Què és el que millora? Perquè no ho fa la vida de la gent!
Ojalá ese “crash”, si llega, sirva para cambiar la brutalmente errónea dirección en la que se mueve la humanidad. Hay tanto que corregir que un empezar de cero resulta hasta atractivo. Quizás sea momento de hacer un ejercicio mental y prepararse mentalmente para lo que pueda pasar. Aunque no lo parezca, vivimos rodeados de animales controlados, pero capaces de descontrolarse hasta puntos inverosímiles en caso de hecatombe. Quién iba a decir que George iba a forzar al planeta entero a recurrir a un sobre bajo el colchón.
