Clarín: La administración Bush considera comprar buena parte de los bancos de Estados Unidos.

Si hace exactamente un año, alguien se le hubiese ocurrido afirmar algo semejante, lo hubiesen tachado de hereje. Ni el más crédulo de los crédulos aceptaría siquiera la idea de que el país más salvajemente liberal del planeta tomase la medida más salvajemente marxista: la nacionalización. Si una cosa está clara es que con Bush todo es posible, especialmente si es negativo.

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