A partir de ahí se podrá estimar si es imprescindible elevar la edad de jubilación en un país, no hay que olvidarlo, cuyos empresarios creen que un trabajador está acabado a los 50 años y hay que mandarle a su casa a hacer calceta para sustituirlo por otro más joven, más dócil y, sobre todo, más barato.
El gato de las pensiones ya tiene cascabel – elConfidencial.com
Blogroll
|