Llevo un rato escuchando el infumable debate sobre el estado de la nación. Y es patético.
Tanto uno como otro (Rajoy y ZP) son muy buenos en la oratoria. La última intervención de Rajoy metiendo una paliza al trabajo del gobierno ha sido especialmente brillante. Pero lamentablemente no es más que eso: palabras y más palabras. Invierten la mayor parte del tiempo en insultar al contrario como en una pelea de gallos. Como si su *equipo* acertara siempre y tratase de convencer que el contrincante se equivoca siempre.
Pero oigan!! Que estan en el foro más importante del país. ¿Qué van a hacer para sacarnos de esta? La conclusión evidente es nada. No tienen ni puñetera idea. No saben de donde venimos. Ni donde vamos. Ni se espera que lo lleguen a saber nunca.
Una política **ÚTIL** pasaría por tener ambos muy claro dónde se debe llegar. Luego podrán entrar a discutir cómo llegar a ese punto. Pero es que en este patético país, el “dónde” no tiene importancia ninguna comparado con el martillazo que le acabas de atizar a la cocorota del contrario. Señores! Son políticos y su principal obligación es representar al pueblo que les ha votado y no asegurarse de que sus golpes duelen más en el contrario. Pero ¿en que mierda de perversión absurda se ha convertido el foro político? ¿Cómo leches vamos a salir de la crisis si lo que más en crisis está es nuestro modelo político?
Quizás el problema está en la sociedad. Una inmensa mayoría de votantes de uno y otro partido carecen del más mínimo sentido crítico. Y votan a **SU** partido de la misma forma que se sientan ante la TV a ver un partido de fútbol y jalear a **SU** equipo. Y si los mismos votantes ofrecen esa perspectiva, quizás no haya remedio y este país jamás salga de esa otra crisis, mucho más profunda e importante, que nos condenará eternamente a mirar hacia arriba para contemplar a países de verdad como Noruega, Finlandia, Suecia o Dinamarca. Y si eso es así, quizás al título de este artículo le sobra una palabra…

