En contra de lo que a veces se oye, todos esos “leñazos” que se arrean los políticos no son un juego, porque son empleados nuestros y, a mí por lo menos, no me gusta que mis empleados se peleen entre ellos. Porque se despistan y no hacen bien su trabajo.
Los políticos tienen que ponerse de acuerdo en pocas cosas muy fundamentales. Y discrepar en todas aquellas que, siendo importantes, no son básicas para que el país vaya adelante.
Del libro “La Crisis Ninja” de Leopoldo Abadía.
